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Diccionario de la Música en el Paraguay

Lutería


Miguel Angel Mendoza

En forma paralela al surgimiento de la práctica social de ejecución de instrumentos musicales, comienzan, en el país, a partir del siglo XIX,  las primeras actividades en el campo de la Lutería (afinación, mantenimiento, reparación y construcción de instrumentos).  No se incluyen los talleres jesuíticos de los siglos XVII y XVIII,  por estar reservados al ámbito de la reducciones. En 1882 se estableció en Asunción, Santiago Marengo,  uno de los primeros afinadores de pianos.
Desde 1889 inició sus actividades Modesto Borrell (ver), también como afinador de pianos. Con Vicente González de Leyva, nacido en Provincia de Cabras, Málaga, España, empezó una larga tradición, especialmente para piano, armonio, acordeones y bandoneones. González de Leyva se radicó en el país en el año 1900,  y a la par de sus actividades de afinador y luthier, fabricaba Fonolas. Falleció en Asunción en 1964.  En su taller formó a su hijo Héctor González Leyva, nacido en Asunción en 1920, cuyo concurso en mantenimiento y reparación de instrumentos era el más solicitado en todo el país. Falleció en 1990. Este a su vez orientó la vocación en su hijo Luis Enrique González Leyva nacido en Asunción en 1961, quien continúa con la actividad junto a Juan Carlos Moreno.
Otros destacados afinadores y arregladores de piano en las décadas de 1950 al 70 fueron: Lino Arriola, José A. Barreto y Aníbal Díez. Desde 1980  desarrolla actividades como afinador de pianos Stanley Busch, de nacionalidad norteamericana. En guitarra sobresale la dinastía de los Chávez, calificados fabricantes cuyo oficio se inició con el luthier Sebastian Chávez, que nació en 1874 y falleció en 1951, se estableció en el kilómetro 18 de la vía férrea en Marín ka´aguy, continuando en el mismo sitio sus descendientes Prisciliano, Cástulo, Esperidión,  y actualmente Manuel Chávez. Otro destacado grupo familiar son los Sanabria (Salomón y Constancio). De ganado prestigio gozan,  en los últimos años,  Nicasio López fabricante de guitarras y Miguel Angel Mendoza de la fábrica Mangoré,  ambos de la zona de Luque.  En relación al arpa es oportuno señalar que la mayoría de los intérpretes, tanto del siglo XIX como de las primeras décadas del XX, eran a su vez los propios constructores de su instrumento. Con la popularización  de  su  ejecución,  a  partir del  fenómeno Félix Pérez Cardozo (ver) y la enseñanza masiva iniciada por Santiago Cortesi (ver) sobresalen,  en las décadas de 1950 al 70,  Epifanio López del Barrio General Caballero,  y más recientemente Miguel Angel Mendoza, Timoteo Rojas, Adelio Ovelar y Fernando Báez Addario. Como luthier de violines, entre 1950 al 70 fueron: el célebre Centú (Centurión), Martínez Correa y más tarde Felipe Orrego especializado también en acordeones y bandoneones, Nino Martínez y Guillermo Benítez-Benítez (galardonado en 1994 con el premio de la Fundación Ricardo Boettner, por dicha actividad) . En instrumentos de viento se destaca Justo Encina responsable del mantenimiento y reparación de instrumentos de las principales bandas de música y de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA).    

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