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Diccionario de la Música en el Paraguay

Violín


Violín construido por indígenas guarayu según las técnicas de las reducciones jesuíti

Llegó al Paraguay con las primeras corrientes colonizadoras junto con el arpa y la guitarra. Su mayor difusión alcanzó en las Reducciones Jesuíticas (1609-1767), donde perduró, a través del tiempo, en las zonas de influencia de las Reducciones incorporándose, principalmente, a los conjuntos folklóricos. Desde comienzos del siglo XX se constituyó en instrumento obligado de las orquestas típicas (junto a la guitarra y el bandoneón). En el ámbito folklórico en muchas regiones, el instrumento fue variando su forma y afinación, conservando no obstante sus características originales, recibiendo el nombre de Rabel (Ver). La escuela violinística culta se inició a finales del siglo XIX con la venida al país del maestro alemán Carlos Ackermann, quien en el Instituto Paraguayo formó a los primeros virtuosos paraguayos. El más destacado de todos fue  Fernando Centurión (Ver)  quien posteriormente se perfeccionó en Bélgica y Francia. A su regreso, Centurión fundó el Gimnasio Paraguayo, un cuarteto de cuerdas, y sobre todo, formó a la generación más importante de violinistas paraguayos como: Enrique Marsal, Clodomiro Escobar, Remberto Giménez, Aniceto Vera Ibarrola y otros.
En la década del 30 se estableció en el país el violinista alemán Alfred Kamprad; entre sus alumnos se destacó Jorge Moench quien realizó una importante carrera en el exterior, principalmente Argentina e Italia donde residió en las últimas décadas. En años más recientes se destacaron como virtuosos del instrumento, ofreciendo conciertos y recitales:  José Alberto Franco (Ver),  Jorge Báez Roa (Ver), Silvio Rodríguez (Ver), Miguel A. Echeverría (Ver), José María Calvo Dolsa, Fátima Sánchez, Luis Fretes, De Jesús Barrios, Rubén Darío Jara, María Líz Calvo, Alberto Franco, Gládys Barreto, Antonio Gómez Ventre y otros.

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